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miércoles, 20 de julio de 2011

Sobre la amistad entre el hombre y la mujer.

Que levante la mano el que nunca ha hablado con su grupo de amig@s del sexo opuesto sobre la existencia de la amistad (genuina y desinteresada desde el plano estrictamente sexual, claro está) entre el hombre y la mujer…
Pues yo si lo he hecho, y en más de una oportunidad. Con resultados variados, puntos de vistas diferentes, y cambios de opinión (propios y ajenos) con respecto a los paradigmas y creencias personales de cada uno de los involucrados.
Recuerdo una oportunidad, hace ya algunos años (en la que habré tenido no más de 18 años de edad) que me encontraba en la casa de mis abuelos. Entonces me dirijo al nono, viejo lobo si los hay, para formularle una pregunta que marcó mi vida…
Yo: “abuelo, tengo que hacerte una pregunta casi existencial… ¿vos crees en la amistad entre el hombre y la mujer?”
Abuelo: “a mi edad sí, a la tuya no…”
Fin de la historia. Fue tan contundente y clara su respuesta, que no tenía el más mínimo sentido seguir con la charla. Confieso que fue una experiencia única. Algo tan simple como revelador. Después de eso, todo fue más fácil.
Sinceramente creo que una persona exitosa, ambiciosa (en el buen sentido de la palabra),  y que busca su realización personal, tiene tanto amig@s hombres como mujeres por igual, pues es una comunidad mixta, en la que hay espacio tanto para tus amigos hombres como para tus amigas mujeres. Me causaba mucha gracia cuando los padres y los mismos alumnos del colegio Montserrat se oponían a que el mismo se hiciera mixto. Que pensamiento más mezquino y retrógrado…
Y aquí abro un paréntesis. Lo que he aprendido en el tema de la seducción (no solo referido a fines románticos) lo he aprendido sobre todo escuchando a mujeres, más que estando con hombres. Personalmente creo que resulta básico y fundamental conocer a las mujeres, cómo piensan, qué dicen, qué hacen, escuchar cómo hablan de sus relaciones, de sus novios, de sus amigos, de sus jefes, de sus amores platónicos, etc. Son ellas las que dan una retroalimentación más que interesante y una perspectiva diferente de muchos ámbitos de la vida. Fin del paréntesis.
Ahora, si me encuentro en una etapa cercana al pensamiento de un hombre con la edad de mi abuelo, o al pensamiento de un mocoso de 18 años, lo dejo a criterio de quien quiera sacar sus propias conclusiones…
De mi parte no tengo más de que decirles:
SALUD AMIGAS!!!

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