(De ex, prep. lat).
1. adj. Que fue y ha dejado de serlo. Ex ministro, ex marido.
2. com. Persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja sentimental de otra.
Esa es la definición que da la RAE, ni más ni menos. Y me preguntaba hablando con algunas amigas, porqué las mujeres se sienten tan identificadas con ese volver al pasado, aunque debo confesar que también hay muchos hombres en la misma situación. Inmediatamente me surgió una posible respuesta, muy sencilla: todos tenemos un muerto en el placard, todos llevamos a cuesta en algún momento de nuestras vidas los fantasmas de los ex, o de relaciones que no pudieron ser.
Pero no me quedé con ese análisis simplista, y fui más allá. Me pregunté cuantas de las mujeres que pasaron por mi vída irían a mi velorio, a darme el último adiós. No sé si el común de los mortales se hace esta pregunta, pero me parece muy pertinente, porque habla de cuanto le importamos a esa otra persona, que en algún momento de nuestra vida fue importante para nosotros. No pretendo que vengan todas, sabemos muy bien que en algunas ocasiones metimos la pata bien hasta el fondo, y no hay solución posible. Pero en cierta forma, habla de nosotros como personas, como ser humano, y si bien tomamos caminos diferentes, probablemente algo bueno dejamos en esa otra persona, y nos tiene cierto aprecio, quizá respeto.En cuanto a las redes sociales, creo que hay algo innegable: hoy por hoy, en la era de hiperconexión virtual, en la que todo el mundo está al alcance de un click, estos fantasmas sobrevuelan la pantalla de la computadora. Que levante la mano el que nunca haya chusmeado en las redes sociales el perfil de aquella novia o novio de la primaria, para saber que fue de la vida de su primer amor, si se transformó en una top model, o en una señorita no muy agraciada físicamente… y les transcribo una nota muy interesante que leí hace un tiempo.
“Hace poco, dos amigos se divorciaron. Me lo contó una conocida en común y lo confirmé por Facebook cuando vi que en donde antes decía "casado" ahora no había nada. Como se consideraban dos personas sabias y tenían dos hijos en común, decidieron seguir siendo "amigos" y tomarse la ruptura no como una pelea sino como "una bifurcación en sus caminos". O algo así le dijeron a todo el mundo.Unos meses después, sin embargo, él empezó a salir con otra chica. Por discreción no habló del tema ni siquiera con su familia, pero su nueva novia (que también estaba en Facebook) subió las fotos de su cumpleaños, lo etiquetó en eventos a los que fueron juntos, habló de él en su timeline de Twitter, e incluso puso una foto de ella sentada a upa de él en su perfil.
Desde entonces, mi amiga pudo seguir toda la nueva vida de su ex marido como si la estuviera viendo en la tele. Aunque no lo buscara, su ex se le aparecía en las actualizaciones de Facebook todos los días. Leía los mensajes de sus colegas emocionados con la nueva pareja, los de la chica comentando lo que habían visto juntos en el cine, o de los parientes que él le había presentado el fin de semana anterior. Cada vez que la nueva novia lo etiquetaba en algo, automáticamente salía en su perfil: " Nueva novia etiquetó a Ex marido en una foto", " Nueva novia dice que le gusta esto", " Ex marido dice que le gusta lo otro", " Nueva novia es una gata. ¿Qué clase de animal serías tú?"
Podría haber cerrado su cuenta, es verdad, pero la tentación de hacer click y mirar era tan grande como la angustia que venía después. Tampoco tenía muchas alternativas. Quedaba mal bloquear al padre de sus hijos (¡que también tenían perfil de Facebook!) y no tenía ganas de ser una ex mujer despechada, así que se aguantó en silencio verlos besarse en el cumpleaños, leer los comentarios románticos de ella, y ser testigo de todas las salidas que registraban en foto.
Con el tiempo, mi amiga empezó a pasar noches enteras frente a la notebook, con una copa de vino en la mano, recorriendo las mismas fotos en busca de detalles para hacerse malasangre. Fueron de camping. De viaje a Colonia en fin de semana. La ayudó a mudarse. Le llevó el desayuno a la cama el Día de la Traductora. Todo, en su cara, todos los días, como una trompada en loop que no terminaba nunca.
Facebook es, no sólo una red social, sino una máquina del tiempo. Podés viajar a tu infancia y ver lo hecho bolsa está tu primer novio, comprobar si fracasaron los matoncitos de la secundaria, recuperar parientes lejanos, o adelantarte y averiguar datos sobre una persona que van a presentarte el próximo fin de semana para salir.
Facebook está sólo en presente. Las ex parejas, los ex jefes, los ex amigos están siempre ahí, saludando en las fotos, en los eventos a los que estás invitado, en los muros de tus conocidos. Como Terminator, no desaparecen, no se los traga la tierra, no dan nunca el portazo. Viven volviendo, siendo, existiendo detrás de cada aplicación, de cada click, de cada juego, aunque afuera de la computadora ya no estén.
Las redes sociales hicieron el "hasta nunca" imposible. ¿Cómo no desterrar de tu vida a alguien que tiene tus mismos contactos si ellos le hablan todo el tiempo? ¿Cómo dejar atrás los recuerdos de un ex que coincide en todas tus preferencias, que se suscribe a las mismas páginas de música, que dice cosas inteligentes en su perfil? ¡Si está ahí, a uno o dos clicks de distancia, en el muro de un viejo amigo en común!
Afuera, en el mundo real, quizás la gente se separe y nunca vuelva a verse. El novio que te deja para irse a vivir afuera no existe más. Se sube a un avión y está en otro país, hablando otra lengua, a quince mil kilómetros de distancia, con otro número de teléfono, otra dirección, otros conocidos. Adentro de Facebook, para bien o para mal, ese novio viajero es tu vecino para siempre.”
Por lo tanto, si hay algo que me quedó bien claro después de todo este análisis, es que el agua moja, el cielo es azul, y la vida es demasiado corta como para desperdiciarla rindiendo culto a los muertos. Creo que está bueno perdonarse y perdonarle al otro los errores cometidos durante el vínculo. Es parte de la evolución equivocarse, tratar de aprender y seguir adelante.
Así que de mi parte, los muertos no reciben ningún tributo. Yo mejor apuesto a los vivos…MF
